
Cuando he de recordar que existo es cuando me lleno de olvidos, alguna vez dije que el cielo se caía y el alma permanentemente ahogada se imponía sobre mis fronteras. Pero no, hoy es cuando mi cielo está completamente lleno de nubes, brilla en ilusiones y me inquieta el corazón, la niña observadora de ayer ya no vive del pasado sólo recuerda que hay un mañana, una frontera que cruzar y un mar por el cual nadar.
Dos grandes sobredosis de amor se imponen dentro de mis ansias, dos luces iluminan mi sonrisa y crean un nuevo camino por el cual nunca quise caminar, lo veo, lo siento, lo pre-siento es lo que quiero, es lo que soñé, un ayer, un ahora, una tarde y una noche, hoy no tengo miedo, hoy tengo rincones de risas y espasmos de ilusión.




